En esta situación extraordinaria que se alarga en el tiempo, es normal que nos sintamos vulnerables, sensibles, indefensos, inquietos o con miedo, pues no deja de ser un escenario muy especial y novedoso. Pero si nos paramos a analizarlo más en profundidad, puede resultar un momento muy interesante para desarrollar la fortaleza, pues es en la relación con uno mismo y con los otros dónde mejor se puede crecer en esta virtud.

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